Wednesday, January 29, 2014

El regreso a Costa Rica

Hace un tiempo se publicó un artículo en la Nación titulado "Yo no quiero vivir en Costa Rica", que hablaba sobre las dificultades que estaba teniendo una muchacha Sofía en reconciliar su regreso a Costa Rica, en particular sobre el tema de la inseguridad.

Seguida la publicación de este editorial las redes sociales se alzaron en llamas comentando sobre dicho artículo. Muchos de los comentarios compartían la frustración de Sofía, pero la gran mayoría le criticaron su actitud. Gente la llamó "niña rica", la tacharon irónicamente de "pobrecita", le dijeron que se fuera y que no estorbara, o le cuestionaron su lealtad nacional por querer poner sus intereses personales por encima del país.

Yo leí con atención estos comentarios, y en su momento me abstuve de aportar mi opinión, pero me impresionó la facilidad y rapidez con la que la gente la juzgo y la condenó. Es muy fácil criticar y comentar sobre situaciones ajenas – sin realmente entender el contexto completo de la decisión de irse.

Resulta que yo me encuentro en una situación similar a la de Sofía. Hace ocho años y medio salí del país. Según yo me iba a ir por dos años mientras sacaba una maestría y luego me iba a regresar. Pues resulta que la maestría dio paso a un doctorado; el estudio dio paso a un trabajo; el muchacho soltero conoció a una muchacha, se enamoró, se casó, tuvo un hijo y viene otro en camino; y las dos maletas se convirtieron en una casa llena de chunches. Y todo esto en un abrir y cerrar de ojos.

Ahora me toca a mi regresar a Costa Rica, para cumplir con el requisito de la beca con la que me fui. Y me encuentro debatiendo internamente una dicotomía de sentimientos opuestos. Hay muchas cosas que se sacrifican al irse y al regresarse del país. Las personas que nos vamos – sean cuales sean las circunstancias – sacrificamos tanto a la salida como al regreso. Desconozco de los particulares de la situación de Sofía, pero si les puedo compartir los sacrificios y que yo hice al irme, y los sacrificios que voy a hacer al regresarme. Comparto esto con la intención de la que la próxima vez de que alguien vaya a juzgar a una persona por irse o por no querer regresarse, lo piense dos veces.

Empecemos con la que voy a dejar atrás al regresarme a Costa Rica.

  • Voy a dejar una cuidad preciosa, limpia y ordenada. Con una escena cultural impresionante, llena música, teatro, museos y restaurantes por doquier. 
  • Voy a dejar un sistema de transporte público de primera. Acá yo manejo un promedio de 2 horas por semana. Voy y vengo al trabajo en tren; tiempo que uso para leer, escuchar música, trabajar o dormir. Pasar de esto a las presas de San José y a la manera terrible en la que manejamos los ticos no me llama la atención – y aterroriza a mi esposa norteamericana. 
  • Si bien la cuidad en la que vivo (Chicago) es considerada una de las ciudades más peligrosas de los EEUU, yo nunca me he sentido en peligro. Parqueo el carro en la calle, mi casa no tiene rejas, y se puede salir a pie a cualquier hora. En contraste, de joven en la calle de la Amargura a punta de pistola hasta los zapatos me quitaron. 
  • Voy a dejar un trabajo (ingeniero de software en Google) que la verdad es tan chiva, que yo creo que lo haría de gratis. Trabajo en una empresa dinámica, prácticamente sin burocracia, donde la gente tiene autoridad y autonomía, y se surge a base de méritos. La tecnología que tenemos disponible es impresionante.  Y tras de eso tengo el placer de trabajar con el grupo de personas más inteligente que jamás he conocido. 
  • El aspecto financiero es probablemente el de mayor impacto. Si bien es cierto que el dinero no compra la felicidad, si otorga una cierta tranquilidad el saber que no se tienen preocupaciones financieras. ¿Qué haría usted si le dicen?: "muchacho regrésese a Costa Rica, y le vamos a pagar el 20% de lo que estaba ganando. No le vamos a dar acciones ni bonos. No le vamos a pagar su celular o el Internet de su casa, ni le vamos a dar de comer dos veces por día. No le vamos a aportar el 50% de lo que usted aporte a su fondo de pensiones. Ah, y no le vamos a regalar los últimos aparatos tecnológicos.” ¿Suena genial verdad? Ya quisiera ver a todos los que dijeron que ellos si se regresarían si tuvieran que sacrificar el bienestar financiero de su familia...
Ahora el otro lado de la moneda. Seguida la lista de los sacrificios más importantes que hice al irme de Costa Rica: 
  • El clima, la naturaleza y las playas me hacen falta. Me hace falta despertarme y ver la montañas de Escazú, o poder salir del trabajo un viernes y manejar a la playa. Precisamente mientras escribo esto estamos con un viento que alcanza los -30 grados Centígrados, y hay unos 15cm de nieve afuera de mi casa. 
  • Mis amigos. Las amistades que se forjan en la niñez y adolescencia no se pueden replicar de adulto. Hay muchas personas que fueron muy cercanas en el colegio o en la universidad que llevo años sin ver... con suerte ahora que regrese podré reconectar con ellos. 
  • Pero nada se compara con el estar lejos de la familia. Ver a mi mamá y a mi papá unas dos o tres veces por año es difícil. Cuando me fui la mayoría de mis primos eran chiquillos, ahora son jóvenes adultos, y por lo que veo en Facebook son personas interesantes e inteligentes. Me duele no conocerlos, y que ellos no me conozcan a mi. Y pocas cosas me dolieron tanto como no poder estar con mi abuela cuando mi abuelo falleció. El peso de irse se siente en momentos como esos. 
Como ven el irse de Costa Rica es difícil, y el regresar también lo es. No son decisiones que se toman a la ligera, y ambos caminos tienen repercusiones importantes. En mi caso, ahora el 1ero de Febrero nos regresamos a Costa Rica, y lo estamos tomando con buena actitud y viéndolo como una gran aventura para nuestra familia. Se que muchas cosas me van frustrar y me van a hacer falta de mi vida en Chicago, pero muchas otras cosas me van a traer alegría.  Y quien sabe, al rato y puedo aportar mi granito de arena al país que me vio crecer.

5 comments:

  1. Gracias por el articulo. Muy interesante

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  2. Te deseo lo mejor en tu regreso, amigo Carlos. El clima y la familia hace que valga la pena. Y como ya lo sabes, la calle de la amargura, no deja nada. Saludos.

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  3. Con todo respeto, sin hablar de religión, espero que creas que existe un Dios. Has pensado que todo eso que has aprendido en tu vida profesional, tus grandes sacrificios y esa familia tan bonita, podrían darnos enseñanzas a quienes no hemos dejado este país? Digo... por ejemplo... yo no conozco absolutamente nada de lo que Google te permitió conocer, lo cual me causa envidia de la buena... entonces porque no sacarle provecho (¢¢¢ -conste que no digo $$$) a tu tremenda experiencia devolviendo el favor de tu beca a otros que lo necesitamos?. Por ejemplo, Franklin Chang debió haberse lamentado dejar la NASA y no poder volver a viajar al espacio... pero decidió establecerse en Liberia, cerca de las playas y en un clima de 26 grados Celsios, con un proyecto en mente de construir un motor de plasma, al cual muchas personas colaboraron cuando el puso acciones a la venta y en este momento hay costarricenses muy inteligentes colaborando en este proyecto... a mi me interesaría saber que tienes que decir al respecto cuando estés por nuestras tierras... déjame saber! (mbrenes26@hotmail.com)

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  4. Muchos suerte en tu regregro. A nosotros nos pasó lo mismo, la decisión fué difícil, pero decidimos quedarnos en Estados Unidos y pagar la beca que nos dieron. Desde un inicio sabiamos las opciones, cada uno sabe lo que es mejor para su familia y con la ayuda de Dios, se sale adelante.

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  5. Interesting post Carlos. I only moved from Canada to the US and I feel the same way sometimes - although safety is better in Canada. I bet you feel very homesick when the snow is blowing in your face, less so in the summer :)

    BTW I used Google Translate - did you know "house full of things" (chunches) translates as "house full of redskins"? At first I thought you were re-enacting the battles of Custer!

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